2.3.3. El análisis del contenido del corpus textual
El alcance de cualquier análisis de contenido viene
dictado por el tipo de investigación
terminológica que deba realizar.
Por ejemplo, si trabaja como terminólogo en
el servicio de comunicaciones de una empresa, es posible que tenga que responder
a preguntas de sus clientes
sobre problemas terminológicos aislados (la definición exacta
de un término, la pertinencia de su uso en un determinado contexto,
su equivalente en otra lengua, etc.). Si realiza una investigación sobre
un término concreto, esto es, una investigación puntual, su análisis
del contenido será breve y conciso. Por otra parte, puede que le soliciten
hacer una investigación amplia en un ámbito de actividad dado
o en uno de sus subcampos, y preparar un glosario completo. En este caso, realizará lo
que se llama una investigación temática.
La primera actividad
de cualquier investigación temática
es preparar una lista o repertorio del corpus o fuentes escritas que
deberán
examinarse para extraer los términos. De preferencia, esta lista
de fuentes será informatizada y los títulos se codificarán
de forma que puedan ser utilizados durante la etapa de introducción
de los datos en fichas o expedientes
terminológicos. De este modo,
los usuarios podrán reconocer y decodificar fácilmente
los títulos al recuperar la información. En los grandes
bancos de
datos de terminología, este repertorio puede constituir
en sí mismo
una base de
datos documental.
Las fuentes escritas pueden ser:
- publicaciones relacionadas con
el campo
temático objeto de
estudio, bases de datos y ficheros existentes, diccionarios, obras
terminológicas
y bibliografías,
- sitios y portales Internet visitados mediante
motores de búsqueda
para realizar consultas puntuales sobre términos (por ej. WebCorp),
o consultas temáticas (por ej. Vivísimo),
- repertorios de
títulos publicados como Books in Print
y bibliografías informatizadas proporcionadas por documentalistas,
que también pueden realizar consultas en línea y descargar
documentos seleccionados previa solicitud (si no tiene la suerte de contar
con la ayuda de un documentalista, usted mismo tendrá que
realizar esas tareas),
- documentación recomendada por especialistas en el área
temática, quienes también pueden ofrecerle opiniones
fundamentadas en cuanto al contenido de otras fuentes de su lista,
- información contenida en periódicos, revistas y
otras publicaciones especializadas sobre los últimos avances del
conocimiento en un ámbito de actividad determinado,
- actas de conferencias,
- documentos jurídicos y reglamentos,
- publicaciones y glosarios
internos de alguna empresa u organismo gubernamental,
- manuales y folletos
de empresas,
- material publicitario.
Deberá examinar, leer y anotar
la documentación recopilada,
y tomar en consideración las opiniones recibidas de especialistas
en la materia, a fin de seleccionar los documentos más representativos
del campo temático en cuestión. Basándose en el
análisis del contenido, podrá adoptar posteriormente
un sistema
de clasificación por campo temático, establecer
un diagrama conceptual para su investigación, y extraer los
términos
que consignará en la base
de datos de terminología como
designaciones de los conceptos individuales.
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