3.5.5. La redacción de definiciones
A la hora de redactar una definición terminológica,
debe seguir los siguientes principios:
- previsibilidad: la definición inserta el concepto en
un sistema
conceptual,
- simplicidad: la definición es concisa y clara, y, en la
medida de lo posible, está constituida por no más de una
oración; incluye solamente información esencial,
- enunciado
afirmativo: la frase dice lo que es el concepto, y no lo que no es,
- ausencia de circularidad: la definición no remite a otra definición
que, a su vez, remite de nuevo al concepto en
cuestión, ni tampoco
empieza con el término que
se define,
- ausencia de tautología: la definición no es una
paráfrasis del término, sino una descripción de los
rasgos semánticos del concepto,
- categoría gramatical: la definición empieza con
una palabra que pertenece a la misma categoría gramatical
que el
término definido.
Además de los principios antes mencionados, le recomendamos
tomar en consideración los siguientes puntos:
- las características distintivas que permiten identificar
el concepto sin ambigüedad, por ejemplo, el género
próximo y la diferencia
específica,
- el tipo de definición que mejor se adapta al perfil de
los usuarios a los que se destina el producto
terminológico (sus necesidades
de comunicación y su nivel de conocimientos). Por ejemplo, una definición
que menciona los rasgos intrínsecos del concepto puede ser preferible
a una definición descriptiva que enuncia los rasgos extrínsecos;
una definición partitiva que enumera las partes de un objeto puede
ser preferible a una definición sinonímica,
- las reglas
establecidas para redactar las definiciones de todas las fichas que pertenecen
a una determinada base
de datos terminológica. Por ejemplo, puede
que se haya decidido que las definiciones deban (o no deban) comenzar con
un artículo definido o indefinido,
- la palabra inicial con que comienza
el enunciado, por ejemplo, el término que designa el concepto
superordenado;
- el método más adecuado para definir cada una de
las diferentes categorías de conceptos. Por ejemplo, la
definición de los conceptos de estado puede comenzar por la fórmula "estado
de...", "hecho de…"; la de los conceptos de acción
por "acción de…", "arte de…", "técnica
de…"; mientras que la fórmula de los conceptos adjetivales
puede ser "relativo a…", "se dice de…", "dícese
de", "se aplica a…".
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